Geología de Islandia: Una dorsal océanica “hiperactiva”

El profesor McManus en Gullfoss (Islandia). Gullfoss es la catarata más famosa del país, en la que las aguas del río Hvítá se precipitan de forma espectacular en un profundo cañón de unos km de recorrido.

Uno de mis lugares favoritos de todo el planeta es, sin duda, Islandia. Allí, el calor interno de la Tierra consigue asomarse al exterior del planeta  y  el contrate con el gélido aliento del frío clima que reina en la región origina paisajes de una belleza espectacular que no puede dejar indiferente a nadie. Visitar determinados parajes de Islandia produce la sensación de haber viajado a un planeta diferente, o quizáz a un lugar mitológico. Todo se debe a la particular posición geográfica de este país en mitad del Océano Atlántico. Su latitud (comprendida entre los 63º y 66º Norte) le proporciona un clima muy frío, pero lo más interesante es su geología, única en la Tierra por la intensidad con la que la energía interna del planeta se manifiesta en su superficie.

Esta particular naturaleza, convierte a Islandia en una impresionante colección de volcanes, fuentes de aguas termales, geíseres, por una parte, mezclados con espectaculares paisajes árticos surcados por glaciares. Cerca de Reykiavik, su capital, situada en el extremo suroeste de la isla, existe una región bien conocida por los turistas a los que, como a mí, les gusta la Naturaleza. Se la llama círculo dorado y en ella se pueden admirar varios de los fenómenos geológicos más espectaculares del país (y del mundo) debido a que en esta región se concentran un fragmento de dorsal océanica y un cinturón volcánico conectados entre sí por grandes fracturas o fallas. Observa el siguiente video sobre el géiser Strokkur y alrededores (el más famoso del país).

Y aquí tienes otro sobre el volcán Eyjafjallajökull que trajo de cabeza a la aviación europea debido a la gran cantidad de cenizas que emitió durante su erupción de 2010 ( y a los presentadores de TV del momento intentando pronunciar su nombre…).

¿Quieres saber más? ¡Excelente! Empecemos recordando cosas que probablemente ya conoces. Seguramente has estudiado que las dorsales oceánicas son anchas y prolongadas cordillera submarinas que recorren sumergidas los fondos de los océanos de un extremo a otro. El Océano Atlántico tiene su propia cordillera oceánica: la dorsal mesoatlántica. Seguro que también sabes que las dorsales oceánicas son regiones geológicamente muy activas. Bajo ellas, se producen lentos movimientos ascendetes y divergentes de rocas que estiran la litosfera, la agrietan y permiten la salida de magma al exterior, que al enfriarse y solidificarse da lugar a nuevas rocas. De esta forma, las grietas producidas se rellenan una y otra vez conforme la zona se va estirando y ensanchando. Es decir,  las dorsales océanicas son los lugares en los que se forman nuevas rocas del fondo, conforme el océano se ensancha. A este proceso se le llama expansión océanica. En realidad puede decirse que las dorsales oceánicas son el “abombamiento” producido en la litosfera oceánica como consecuencia de las fuerzas y los movimientos de materiales que se producen bajo ellas.

Localización geográfica de Islandia.

Islandia está localizada, precisamente, en el recorrido de la dorsal mesoatlántica, de forma que podría considerarse  un fragmento de ella que sobresale por encima del nivel del mar. Sin embargo, es algo más complejo  que eso. Plantéate lo siguiente: Si las dorsales oceánicas nunca alcanzan suficiente altura como para superar el nivel del mar, ¿qué hace que en la región islandesa sí ocurra este fenómeno? Islandia no es un fragmento de dorsal cualquiera. La cantidad de magma acumulada durante millones de años es mucho mayor en cualquier otra zona equivalente del planeta. Tanta actividad magmática hace que la litosfera oceánica que forma Islandia sea mucho más gruesa de lo habitual, formando una gigantesca plataforma de rocas basálticas en la que Islandia es sólo la porción emergida. Para explicar una actividad tan intensa no basta con una simple dorsal oeánica. Es necesario otro protagonista.

El modelo de pluma mantélica

La explicación “clásica” para la formación de Islandia considera que también intervino otro fenómeno excepcional que hizo su aparición mucho antes que la isla y en un punto bastante alejado de su localización actual. Te he preparado unos dibujos que espero te ayuden a entender mejor el proceso.

Hace unos 65-70 millones de años, bajo el borde Oeste de la masa continental de Groenlandia (en aquel entonces, aún unida a Europa), ocurría este singular fenómeno geológico: una pluma mantélica. Las plumas mantélicas son movimientos ascendentes de materiales  que se originan en la zona  limítrofe entre el manto y el núcleo externo. La corriente ascendente recorre los 2900 km que la separan de las  superficie y presiona desde abajo, provocando un empuje y calor suficiente para provocar la salida de magma al exterior. A las zonas de la superficie terrestre a las que llegan las plumas mantélicas se las llama puntos calientes. Las plumas mantélicas suelen mantener su posición durante muchos millones de años. Por el contrario, las placas litosféricas sufren procesos de formación y destrucción que conllevan el movimiento y reoganización de las masas continentales. Esto hace que el punto caliente se desplace a lo largo de la dirección de movimiento de las placas.

Así ocurrió en el caso de la pluma mantélica de Groenlandia.  Las masas continentales de Norteamérica, Groenlandia y Europa se fueron desplazando lentamente hacia el Oeste, provocando que la posición relativa de la pluma mantélica fuese cambiando.

Cuando hace unos 55-50 millones de años, el océano Atlántico comenzó a abrirse en esta región del Norte gracias a la  formación de una dorsal oceánica (la dorsal de Aegir) y la  expansión asociada (ten en cuenta que en el hemisferio Sur la expansión del O. Atlántico empezó a producirse muchos millones de años antes), la pluma mantélica ya estaba “acercándose” al borde Este de Groenlandia (En realidad era Groenlandia la que se deslizaba sobre la pluma).

Más tarde,  hace unos 35 millones de años, Groenlandia terminó de rebasar la pluma mantélica. Situada ya en el borde Este de Groenlandia y libre de la masa continental,  la actividad de la pluma mantélica se hizo más influyente en la superficie.  Varios científicos defienden que su influencia en la actividad geológica  del Atlántico Norte fue entonces tan intensa que provocó la formación de una nueva zona dorsal y zona de expansión en el océano atlántico.

Hace unos 22 millones de años, la pluma mantélica se sitúa ya muy próxima a la dorsal mesoatlántica. Los científicos creen que la gran cantidad de energía que producía fue la que hace que la producción de magma de la zona se multiplicara. La actividad eruptiva se intensificó y dio lugar a una gran plataforma de rocas basálticas. La corteza de esta región comenzó a aumentar de espesor mucho más que la de zonas circundantes, formando una gran plataforma submarina en mitad de la dorsal oceánica. El 30% de la plataforma consiguió sobresalir sobre el nivel del mar y es a lo que actualmente llamamos Islandia.

Actualmente se calcula que la pluma mantélica se sitúa bajo la mitad Este de Islandia, proporcionando un suplemento de energía a las cámaras magmáticas asociadas a la expansión oceánica que existen en la zona. Podríamos decir que Islandia es una zona de la dorsal mesoatlántica hiperactiva.

Mapa geológico de Islandia. Modificado de http://geologiamarinha.blogspot.com

Nuevos modelos

Hasta hace unos 12 años, esta historia que acabo de contarte era la explicación comúnmente aceptada para la formación de Islandia. Sin embargo, en la última década, varios grupos de científicos han cuestionado el modelo de la pluma mantélica y han propuesto otras explicaciones. Para empezar, según estos científicos, hay datos que no encajan: Las últimas estimaciones de temperatura bajo Islandia y de las lavas expulsadas no son tan altas como cabría esperar de la existencia de una pluma mantélica bajo la isla. La composición de rocas de Islandia es similar a la de otras zonas próximas a la dorsal y, en particular, no se observan cristales de picrita, un mineral característico de temperaturas muy altas que suele aparecer en zonas de puntos calientes. Tampoco se aprecia  claramente la “ruta de migración” del punto caliente asociado a la pluma mantélica, como sí ocurre en otros ejemplos identificados, como el de Hawaii.

Por todas estas razones, estos científicos dudan de que exista realmente una pluma mantélica en las inmediaciones de Islandia, o que si existe, su influencia debe ser poco importante. Claro que ello implica que hay que buscar otra explicación para la intensa actividad magmática de esta zona de la dorsal atlántica, de la cual no cabe duda. Estos científicos proponen otras hipótesis. Una de ellas es que la zona islandesa de la dorsal atlántica podría cruzar con una antigua zona de subducción (la llamada sutura caledónica) donde hace unos 400 millones de años, masas continentales se acercaban para formar la Pangea. Aunque la subducción cesó mucho antes de que se formara Islandia, la zona podría haber quedado enriquecida con rocas superficiales gracias a este proceso. La fusión de estas rocas superficiales es más fácil que la de rocas más profundas. Por eso, cuando millones de años más tarde se formó la dorsal oceánica, la actividad eruptiva en la zona de cruce entre la dorsal y la antigua línea de subducción se vio facilitada y pudo ser mucho más intensa que en otras zonas de la dorsal. Claro que  la composición de las rocas de Islandia tampoco muestra restos de componentes de rocas superficiales, así que por el momento no es más que otra hipótesis.

En definitiva, la geología de islandia sigue ofreciendo algunos misterios coo los que sugieren sus paisajes, auqnue estoy seguro de que te habrás hecho una idea de este lugar tan singular en el mundo. Por eso, me atrevo a proponerte algunas preguntas sencillas para que me des tu opinión:

1. ¿Por qué piensas que son tan jóvenes las rocas de Islandia, en compración con las de otros lugares del mundo?

2. ¿Crees que es frecuente que sean tan abundantes las rocas basálticas en un país?

3. ¿Cómo crees que evolucionará la geografía de islandia en los próximos millones de años?

Espero tus respuestas