Zonas sísmicas de México: claves para los terremotos de 2012 y 2013

Daños provocados por el terremoto de Ometepec, el 20 de marzo de 2012

(Última actualización: 22/04/2013) Desde el terremoto Ometepec en México el 20 de marzo de 2012 con magnitud 7,2 en la escala Richter, la preocupación por este tipo de fenómenos naturales volvió a crecer en México en el año anterior. La frecuencia de seísmos en México durante los últimos meses ha favorecido todo tipo de rumores e hipótesis alternativas en los que se citan  meteoritos, tormentas solares o armas estratégicas. Quizás los mecanismos naturales ya conocidos sean suficientes para explicar estos fenómenos.

El último de los terremotos notables, aunque, afortunadamente sin víctimas mortales ni daños graves, se ha registrado en  Michoacán, muy cerca del puerto de Lázaro Cardenas (ver mapa más adelante). El USGS estableció una magnitud del seísmo de 5,9 y una profundidad su hipocentro de unos 28,5 km. Para más detalles se puede consultar este enlace.

Dejando aparte algunos cortes temporales de suministro eléctrico y ligeros desperfectos, las mayores repercusiones, en realidad, han tenido lugar sobre el temor de la población por la serie de terremotos que desde hace meses vienen produciéndose principalmente en la costa pacífica de México, especialmente desde el del 20 de marzo de 2012, hace apenas un año.

En aquella fecha, en una zona cercana a la ciudad de Oaxaca, se producía un fuerte terremoto de magnitud 7,4  en la escala Richter (según el Instituto geológico Estadounidense (USGS) con epicentro muy cercano a la ciudad de Omepetec. Puedes seguir la localización del terremoto y sus réplicas en sistema IRIS Monitor a través de este enlace. También puedes seguirlo en la página del servicio sismológico nacional de México. El movimiento fue lo suficientemente fuerte para ser sentido con intensidad en ciudades como Acapulco y Ciudad de México, y aunque inicialmente no se declararon víctimas mortales, finalmente se reconocieron 2, además de varios heridos y algunos daños materiales. Tras él se sucedieron numerosas réplicas como es habitual en estos casos (hata el 13 de abril se contabilizaron 418 réplicas, dos de ellas hoy 13 de abril, fecha en la se actualiza esta entrada).

En su momento, resultó sorprendente que un terremoto de esa intensidad causara daños tan moderados, sobre todo teniendo en cuenta que este es el terremoto más intenso que sufre México desde 1985 cuando un seismo de magnitud 8,1 causó unas 6.000 víctimas mortales. Igualmente llamativo resulta en comparación con el terremoto de Lorca en España de 2011, un movimiento de magnitud 5,1, muy inferior al de Guerrero, pero que causó mayor número de muertes y cuantiosos daños materiales en dicha ciudad.

Pero el mayor problema es que además de las numerosas réplicas del terremoto original, se han producido nuevos focos sísmicos, principalmente en Michoacán, con un seísmo de magnitud 6.4 en la escala Richter producido el 11 de abril de 2012 y otro en Guerrero Negro, en el Golgo de California, con magnitud 6.8 al día siguiente. Lo curioso es que, en tanto los terremotos de Ometepec y Michoacán se han producido en zonas de subducción cercanas a la fosa mesoamericana el Guerrero negro ha tendio lugar en una región de falla de desplazamiento lateral (falla transformante) continuación Sur de la falla de San Andrés. Es decir, se han producido terremotos en las dos zonas de alto riesgo sísmico que pueden diferenciarse en México.

Los datos nos demuestran que los efectos de los terremotos no dependen sólo de su magnitud (es decir, de la energía liberada) sino también de las circunstancias y contexto en el que el fenómeno tiene lugar. Sigue leyendo y comprenderás que un terremoto no puede medirse sólo por su magnitud. Usa la siguiente imagen para comprender mejor las explicaciones

Mapa sismológico de México. Se señalan las zonas de riesgo sísmico (desde rojo, máximo riesgo, a verde, mínimo riesgo) según datos del Instituto Sismológico de México. También se indican los epicentros de los terremotos de Omopetec, michoacán y Guerrero Negro.

México posee dos zonas diferenciadas de alto riesgo sísmico: al norte, en Baja California, se define una pequeña zona sometida a los efectos de la peligrosa falla de San Andrés y fallas transformantes que se continúan a partir de esta hacia al Sur. En estas fallas de tipo transformante, los terremotos se producen debido al rozamiento asociado al movimiento lateral de la placa pacífica con respecto a la Norteamericana. Este ha sido el caso del último sismo producido en Guerrero negro.

Al sur, existe otra zona mucho mayor cuyo alto riesgo sísmico tiene otro origen: Su proximidad a la fosa mesoamericana que bordea toda la costa suroeste del país. La fosa, en realidad, es la evidencia geográfica de un fenómeno que probablemente ya conoces: la subducción oceánica. En este caso, la litosfera oceánica que constituye la placa de Cocos y la pequeña microplaca de Rivera se desliza lentamente bajo la masa de litosfera continental (más gruesa y ligera) que forma la placa norteamérica, de la cual México forma parte. Este movimiento produce un constante rozamiento que causa varios efectos. Por una parte libera gran cantidad de calor, que puede desencadenar fenómenos de vulcanismo, como es en parte lo que ocurre en el cinturón volcánico transmexicano, una franja que recorre el país de Oeste a Este en la se sitúan los principales volcanes de la nación.

La otra consecuencia son las vibraciones derivadas del movimiento de una placa bajo la otra que constituyen los terremotos. Por eso, en toda la región próxima y paralela a la fosa mesoamericana son frecuentes los seísmos. Este ha sido el caso de los terremotos de Ometepec (el 20 de marzo) y de Michoacán (el 11 de abril).

Puedes leer un detallado informe elaborado por el Servicio Sismológico Nacional de México sobre estos terremotos. Los expertos aclaran que estos terremotos no están relacionados entre sí, en el sentido de que unos no son consecuencia directa de los otros, como si puede decirse de las numerosas réplicas asociadas a cada uno de ellos. Sin embargo, es evidente que todos ellos sí están relacionados por un mismo fenómeno el movimiento y reajuste de las placas Pacífica, Cocos, Norteamericana, Rivera y caribeña.

Afortunadamente, los efectos de estos terremotos han sido muy moderados, sobre todo con respecto al primero de ellos, el de Ometepec, que dada su intensidad, podría haberse esperado que causara daños mucho mayores. Varios factores contribuyeron a que los daños no fueran tan elevados: por una parte, el epicentro se produjo en una zona con baja densidad de población. Aunque las ondas sísmicas llegaron a poblaciones muy importantes, incluida la capital, lo hicieron ya con menor energía. Otro factor importante fue la profundidad del hipocentro (el punto o zona de origen de las ondas sísmicas en el interior de la Tierra) que se situó a unos 17 km de profundidad. Esto contribuyó a que las ondas llegaran algo más débiles a la superficie.

Sisimología histórica de la región coestera pacífica de México desde 1990. Observa que la frecuencia y distribución d eprofundidades de los terremotos producidos desde 1990 se corresponden con los esperable de un modelo de subducción como el que se propone para esta zona. (Fuente: USGS)

Sisimología histórica de la región costera pacífica de México desde 1990. Observa que la frecuencia y distribución de profundidades de los terremotos producidos desde 1990 se corresponden con lo esperable de un modelo de subducción como el que se propone para esta zona. (Fuente: USGS)

La gran preocupación en estos casos es poder predecir cuál es la evolución previsible de la tendencia sismológica en México. A pesar de lo que sería deseable, la capacidad predictiva actual no permite determinar ni lugares, ni momentos, ni magnitudes con una fiabilidad que pueda resultar útil y rigurosa, apesar de los que algunos oportunistas o alarmistas aprovechen para defender. De modo que las únicas medidas sensatas en cualquier situación de este tipo en cualquier parte del mundo son las de prevención antes de los movimientos sísmicos y de seguridad durante y después de ellos.

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15 thoughts on “Zonas sísmicas de México: claves para los terremotos de 2012 y 2013

    • Hola, Rubén. Busca el post de geología de Islandia. Este es el que debes responder. Las preguntas están al final. De todas formas también puedes comentar este artículo. Fíjate que ayer mismo ocurrió otro seísmo de magnitud 7,1 en Chile. ¿Qué crees que sucede en esta zona que hace que tengan lugar tantoa terremotos?¿Crees que existe alguna conexión entre el terremoto de México y el de Chile?

  1. 1.-Porque están continuamente formándose dorsales, lo que provoca que las rocas se vuelvan a formar.
    2.-No.
    3.-Puede que llegue a formarse grandes montañas.

  2. Pingback: La falla de San Andrés, viviendo “al límite” | Naturalmente, Ciencias

  3. Hola que tan cierto es el rumor que habrá un sismo devastador para el df alrededor del 20 de mayo la fecha el incierta ya que tengo entendido no son pronosticables al cien

    • Hola Elizabeth.
      La lógica preocupación que causan los fenómenos sísmicos entre la población ayuda a propagar todo tipo de rumores sobre fechas concretas para futuras catástrofes. En este tipo de rumores se mezclan interpretaciones apocalípticas de textos antiguos, cálculos cabalísticos que pretenden demostrar patrones cíclicos entre fechas y, raramente, datos que pueden ser más rigurosos.
      Lo cierto es que ninguna predicción científica sobre terremotos establecerá una fecha y lugar concreto para un terremoto futuro, ya que, por desgracia, no existe ningún patrón o modelo lo suficientemente regular ni tampoco ningún protocolo de detección precoz que sea capaz de establecer una fecha y lugar con precisión. (Fíjate que incluso en las predicciones meteorológicas se habla de probabilidades de lluvia en zonas e intervalos de tiempo concretos).
      En efecto, circula en la red el anuncio de un terremoto para el 20 de mayo, basándose en la intereptación de un texto de Nostradamus y en el hecho de que tendrá lugar un eclipse anular de sol en esa fecha. No existe, sin embargo, ninguna demostración clara de la fiabilidad predictiva de los textos de Nostradamus que, en primer lugar, requieren una interpretación a veces tan peculiar que prácticamente podrían adaptarse para predecir cualquier cosa y, en segundo, carecen de ningún tipo de argumentación racional. Por otra parte, no existen pruebas que apoyen una relación entre eclipses y sismicidad de la Tierra.
      Este no es, desde luego, el único anuncio de grandes terremetos. Existe otro bastante conocido que establece un ciclo de 188 días en el que se produce un gran terremoto de magnitud superior a 7.0 en la escala Richter en ¡alguna parte de la Tierra! Lo primero es que una imprecisión geográfica tan grande hace bastante inútil una predicción de este tipo. Lo segundo es que el patrón sólo se estudia a partir del 27 de febrero de 2010 (curiosamente antes de esa fecha “no se cumple”). Lo tercero es que, además de los terremotos que se tienen en cuenta para construir el patrón han tenido lugar otros de gran magnitud que son ignorados (y que, desde luego, no se ajustan al modelo). Así que tenemos una predicción que dice que no sabemos hasta cuándo se producirá en alguna parte de la Tierra un terremoto cada , más o menos 188 días, además de otros de los que no sabemos nada. Como puedes ver, la precisión del modelo no es precisamente alta. Es sólo un ejemplo de cómo se puede construir un discurso predictivo atrayente pero muy poco riguroso.
      Lo cierto es que la predicción sísmica es un asunto serio que se estudia científicamente desde hace muchos años. Actualmente se siguen evaluando diversos indicadores que puedan predecir seismos. Entre otro se han estudiado las variaciones de los niveles de agua en pozos, en la conductividad eléctrica de las rocas, en la concentración de gas radón en el subsuelo, en el comportamiento animal, etc. Hasta ahora ninguno de estos indicadopres por sí sólo parece ser suficientemente predictivo y, tan sólo en ocasiones muy contadas, la concurrencia de varios de estos indicadores ha servido para predecir un seismo con varios días de antelación.
      En general, el deseo de saber, la desinformación y la facilidad con que Internet propaga todo tipo de informaciones sin ningún tipo de filtro favorecen la difusión de rumores alarmistas. Desgraciadamente, no tenemos argumentos para saber si el 20 de mayo habrá o no un terremoto pero eso debería ser suficiente motivo para no vivir temiendo que vaya a ocurrir, de la misma forma que uno no sale a la calle pensando en que le va a caer un meteorito (nisiquiera una teja) en la cabeza, a pesar de que es un fenómeno posible.
      De momento, para la población y ante los terremotos sólo tienen sentido medidas preventivas entre las que se incluyen conocer planes y normas de evacuación de los edificios en los que se vive y/o trabaja, etc.
      Espero haberte sido de ayuda.

  4. hola mcmanus !!! Aqui te dejo con un video muy asombroso que me gustaria que me respondieras a esta cuestion el terremoto este es de mentira o de verdad:

    • Se trata de una simulación de los efectos que tendría un mega terremoto en la costa pacífica de Chile. No se trata de imágenes reales. Fíjate en los detalles de las imágenes y verás las superficies de los objetos creadas por ordenador. Es muy interesante, gracias por tu contribución, Eloy

  5. Hola de nuevo: oye ultimamente en ometepec,gro han ocurrido varios sismos con epicentro en ometepec, (5.3,5.5,5.1 y varios de menor intensidad) y pues la gente cree que ya n0 son normales ya que ha habido demasiados,hasta se ha llegado ha pensar que puede ocurrir uno de mayor intensidad (como el de 1985) para el mes de septiembre, ¿a que creen que se deben los sismos que han ocurrido ultimamente? La poblacion ha estado muy preocupada.por favor contesta pronto.

    • Hola Alejandro.
      La ocurrencia en un corto espacio de tiempo de varios terremotos sucesivos en una zona relativamente pequeña intranquiliza a cualquier persona que viva la experiencia.
      Los patrones de distribución geográfica y temporal de los focos sísmicos son una de las variables que se usa en la predicción sísmica. Lamentablemente, los intentos de establecer un procedimiento de predicción basado en estas características son poco precisos porque los patrones que anteceden a un gran terremoto son muy variados.
      En ocasiones, se ha observado que es precisamente la ausencia de seísmos en una zona donde habitualmente se producen, lo que precede a un gran terremoto. La idea es que una zona en la que existen tensiones internas y donde esa energía no se libera “poco a poco” puede terminar sufriendo un gran terremoto en el que se libere toda la energía acumulada. Así pues, en cierto modo, y aunque resulte algo paradójico, la ocurrencia de terremotos de magnitud menor puede “prevenir” alguno de magnitud mayor.
      Sin embargo, no existe una pauta que se cumpla siempre. En otras ocasiones, un aumento brusco de sismicidad en una zona donde no es habitual puede ser el preludio de terremotos mayores. Sin embargo, la zona de Guerrero sí es una zona de alta sismicidad dada su proximidad a la zona de subducción costera y no es extraño que se produzcan terremotos frecuentes.
      Siento no poder ofrecerte información más “predictiva” al este respecto, pero la predicción sísmica continúa siendo en general muy poco precisa y por ello los servicios sismológicos no suelen aventurarse en hacer predicciones demasiado concretas.
      En cualquier caso, si te interesa el tema, te recomiendo este artículo que se publica a modo de divulgación en el Servicio Sismológico Nacional de México.
      Gracias por participar en el blog.

  6. Puedes comentar sobre las luces tipo relampago que se ven algunas veces cuando tiembla, en el ultimo temblor fuerte de viernes o sabado por la noche en la ciudad de Mexico, yo las vi, pense en un principio que era algun transformador, pero nunca se oyo la explosion, que lo acompañaria, y fueron varias veces mientras temblaba, obvio sin luz desde el primer momento que temblo. Gracias!

    • Planteas un tema muy interesante. En efecto, los “relámpagos” asociados a terremotos no tienen por qué deberse a accidentes en instalaciones transformadoras de electricidad. Estos resplandores están documentados y se tiene referencia de ellos muchos antes de que existiera cualquier tipo de aparato eléctrico. Se ha comprobado en diversas ocasiones que antes y durante terremotos se producen alteraciones en los campos electromagnéticos superficiales de la atmósfera. Aunque no se conocen con exactitud los mecanismos, existen varias hipótesis para explicar el fenómeno.
      Uno de ellos se refiere a un efeco piezoeléctrico a gran escala. Se sabe que determinados cristales son capaces de generar un intenso campo eléctromagnético cuando son comprimidos (o estirados). Este fenómeno es el que se emplea en los encendedores de cocina piezoeléctricos que producen una chispa al pulsar un botón o palanaca. Algunos científicos piensan que las ondas sísmicas podrían comportarse como una especie de percutor gigante que en determiandos tipos de materiales rocosos podrían provocar un efecto piezoeléctrico suficiente para generar una descarga responsable del resplandor.
      También se estudia la hipótesis de que la propia fricción entre rocas que puede producirse al moverse unos fragmentos con respecto a otros en algunos terremotos podría liberar suficiente cantidad de cargas eléctricas libres como para desencadenar la descarga eléctrica necesaria. De hecho, existen grupos de investigación que estudian la medición de alteraciones electromagnéticas superficiales y en la atmósfera como medio de predicción sísmica más eficaz.
      Como ves, se trata de un fenómeno natural muy interesante y que todavía requiere estudio.

  7. Hola Alejandro.
    La probabilidad de ocurra un terremoto es inversamente proporcional a su intesidad. Es decir, los terremotos de magnitud alta son muy poco probables.
    No obstante, la costa pacífica de México es propensa a sufrir terremotos intensos por los motivos que se explican en la noticia. Se observa que cada 20-30 años se produce un terremto intenso en la región pero esto es solo un dato estadistico medio. Lamentablemente, no es posible predecir un terremoto con precisión

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